martes, 12 de mayo de 2009

El festival de la envidia

* Y al fin de cuentas, de qué se los acusa ? De tener un papá como el que tienen. De no haberse ido del país, o de no haberse dedicado exclusivamente a estudiar. 

Porque lo cierto es que jurídicamente, las supuestas infracciones a la ley no aparecen por ninguna parte.  Y es que, al fin de cuentas, cualquier gestión que realicen, cualquier licencia que pidan, cualquiera autoridad a la acudan, siempre serán acusados de haberse prevalido de su condición y de sus lazos familiares, porque cualquiera que sea la decisión que los favorezca, siempre estará aquejada de la sospecha de haber sido expedida únicamente por la benevolencia interesada de un subalterno de su padre.

Y día tras día sigue el desfile de las mediocridades destilando su envidia por entregas, en lo que nada tiene de oposición sino de letanía machacona con toda la falta de originalidad que tienen todas las salmodias repetitivas.

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