martes, 25 de agosto de 2009

Chomski

* Es una vieja gloria de los estudios lingüísticos. Pero quizás su tiempo ya pasó. Ahora hay otras corrientes, y el viejo investigador ya tenga menos vigencia académica. Pero desde hace rato escogió, como tantos otros, el sistema de hacer política para mantener su vigencia como conciencia moral. Valerosas fueron sin duda sus denuncias contra el intervencionismo imperial de su país por todos los rincones del mundo, lo que le valió el odio de los sectores más reaccionarios de la derecho americana, sin que esa reacción detuviera su agresiva militancia.

Por eso resulta tan melancólico verlo reducirse a apoyar los delirantes proyectos de Chávez, y aún proclamar que constituyen la expresión de un "nuevo mundo posible".

Esel mismo síndrome de la izquierda que tan terribles resultados ha producido, y tantos dolores ha sembrado, y que se concreta en el principio de que todo gobierno que persiga a la derecha es bueno, no importa qué tan brutales sean sus métodos.

Triste final para Don Noah: hacer de caja de resonancia de un proyecto delirante.

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