miércoles, 9 de septiembre de 2009

Nuevo hallazgo en Sipán

El que hasta ahora es el más antiguo de los guerreros de Sipán fue encontrado por un grupo de arqueólogos en esta región del norte de Perú, donde se desarrolló la cultura moche -o mochica- entre los siglos I y VI después de Cristo.

Los trabajos de excavación iniciados en 1987, que entonces condujeron al hallazgo del Señor de Sipán -antiguo gobernante del siglo III- permitieron encontrar semanas atrás la tumba de un guerrero que data del siglo primero, esto es apenas 50 o 100 años después del nacimiento de Cristo.

Walter Alva, arqueólogo peruano que junto con un equipo de investigadores descubrió la tumba del Señor de Sipán, detalló en entrevista telefónica desde el Museo de Sitio Huaca Rajada, que la tumba se localizó a 11 metros de profundidad -es la más honda hasta ahora- y que se encontraba a una distancia de 12 metros aproximadamente de la plataforma donde se descubrieran en el pasado las 14 tumbas, entre ellas la del Señor de Sipán, en un área con edificios o plataformas superpuestas.

Alva, quien es jefe del Proyecto Arqueológico de Sipán, usa la palabra “intacta” para describir el hallazgo de esta que es la tumba 15.

El descubrimiento dejó asombrados a todos, pues en su interior se encontró orfebrería en cobre, cerámicas -a diferencia de anteriores hallazgos de Sipán- y la momia del guerrero cuya jerarquía no es equivalente a la del Señor de Sipán, pero que sin duda fue un personaje importante “porque había todo un espacio reservado para él”, explica el investigador.

Las revelaciones

“La tumba sigue el mismo patrón de Sipán, una plataforma de adobe que fue perforada para colocar la tumba y posteriormente fue sellada con capas de barro. Estaba intacta, totalmente intacta porque estaba sellada por un piso de capas sucesivas. Los indicios de la arquitectura monumental de la plataforma tenían seis fases de construcción y hemos encontrado otro piso más abajo, una fase siete y luego una fase ocho”, señala.

Los investigadores debieron trabajar en condiciones muy complejas por el escaso espacio y también por la profundidad de la tumba.

Este descubrimiento reveló a su vez otras formas de arquitectura desarrolladas por esta cultura preinca, que logró desarrollarse gracias a una tecnología hidráulica. “La moche fue una típica civilización hidráulica, como se llama en la antropología, basada en el control de esos recursos hídricos”, explica Walter Alva.

Sipán está ubicado en el departamento de Lambayeque, a unos 700 kilómetros al norte de Lima. Se halla entre la costa y la cordillera andina. Las condiciones secas fueron determinantes para preservar las momias, pues la costa norte es un desierto.

El proyecto Sipán se inició en 1987 con la finalidad de salvar ese patrimonio de los saquedadores, entonces se generó un modelo de proyecto arqueológico que lleva ya varios años.

Lo que cambia este descubrimiento

Walter Alva explica que las 14 tumbas previamente encontradas hacían pensar a los estudiosos que Sipán no tenía “un componente cultural temprano dentro de los mochicas, que podría haber comenzado en la etapa media”. Pero este hallazgo -presentado en agosto a la prensa-, cambió totalmente esta visión, al mostrar que “Sipán estuvo en los momentos iniciales de la cultura. La tumba pertenece a la época inicial de Sipán, aproximadamente el siglo I de nuestra era y sería una de las tumbas fundacionales de este santuario”.

—¿A dónde conduce este hallazgo en términos de investigación?

—Nos puede llevar a entender que no hay un lugar origen del desarrollo de la cultura mochica, sino que hay lo que se puede considerar un desarrollo paralelo por casi toda la costa y que los centros más importantes como Sipán tienen desde su origen los componentes más tempranos de esta cultura.

“Vamos a continuar las investigaciones en esta tumba y se está excavando otro sector en el mausoleo real, para conocer sus características arquitectónicas y técnicas de construcción”, asegura.

Los estudios continúan con la excavación. El equipo de arqueólogos analiza los materiales encontrados, por ejemplo la metalurgia que es cobre dorado: “se puede visualizar una corona de cobre dorado, una parte de armamento, una parte de gorra de combate, pero también las cuatro vasijas de cerámica que son de la más alta calidad artística”.

Los restos del guerrero serán exhibidos en el museo de sitio Huaca Rajada. Este recinto es un museo totalmente autosostenible, cuyos ingresos se generan por las visitas de los turistas.

Alva considera que en estas dos décadas los hallazgos en Sipán han abierto una fuente de turismo cultural que es muy importante en Perú, asunto que genera opiniones divididas: “Estamos ante dos cosas: investigación pura para obtener conocimiento de los antiguos pueblos y culturas, un conocimiento que evidentemente nutre la historia de nuestros pueblos. Pero, por otro lado, la pregunta lícita es para qué sirve esto; hay que conciliar los dos puntos de vista: se debe investigar para conocer el pasado, pero también se debe investigar para contribuir al presente y al futuro”.

Alva recalca que el efecto del hallazgo ha generado un impacto en la población, en la identidad y en la vida de las poblaciones adyacentes. “El fin es incorporar los monumentos a la vida, volverlos parte del entorno social de la gente”.

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