sábado, 12 de julio de 2008

Perros calientes chinos

El gobierno chino le ha pedido a los restaurantes no ofrecer perro durante los juegos olímpicos. Como dice la BBC en un comentario sobre el tema, los chinos se enorgullecen de sus 5.000 años de historia y civilización, pero son también muy sensibles a su imágen en el resto del mundo, y temen que el consumo de perro no sea muy bien recibido por los visitantes extranjeros. En los países más desarrollados de occidente, donde ya no existe la unidad de las grandes familias como ocurre por ejemplo, en las sociedades latinoamericanas, los animales domésticos ocupan un lugar especial como compañía de miles de personas que llevan una vida solitaria; y en un lugar de privilegio aparece el perro. De allí que la idea de que alguien pueda comérselo es mirada casi como un acto de canibalismo por esas gentes.

Los gustos culinarios son una cuestión puramente cultural. Pero tienen una fuerza y una raigambre extraordinaria. La costumbre de comer iguana, hormigas, armadillo, culebra, o mico, común en algunas zonas del país horrorizaría seguramente a un europeo. Pero en cambio, convencer a un comensal de los animales referidos, de comer carne de caballo, habitual en ciertas mesas francesas, sería una tarea totalmente imposible. En ciertas regiones de México se comen tacos de insectos, convenientemente mezclados con salsa de chiles y guacamole. Argentinos y Uuguayos comen intestinos asados, el popular chunchulo , que también tiene cultores aquí. Los españoles comen callos, o sea tripas, amén de una cantidad indeterminada de animales marinos como anguilas y pulpos. Y de tripas y sangre se hace la mocilla española o sea la rellena colombiana, que es el mismo budoir de los franceses. Todas esas versiones del mismo plato resultan absolutamente repugnantes para un inglés. Pero en cambio los irlandeses consumen el que, en opinión de los norteamericanos sería el plato más horrible de la tierra, el estómago de un carnero dentro del cual se han metido hígado, riñones, corazón y pulmones debidamente adobados con determinadas yerbas, picados,Color del texto y luego cocinado todo, a fuego lento durante muchas horas. En otras partes se comen gusanos, y según dicen, algunas hamburguesas son hechas, al menos en parte, con carne de lombriz.

En Perú comen gato y corazón asado de res, el llamado "anticucho", y también en grandes cantidades, cuy, una especie emparentada con el ratón, costumbre que también comparten nuestros compatriotas de Nariño. 

Así que si si chinos y vietnamitas, coreanos y filipinos comen perro, en principio no deberían sentir ninguna vergüenza. Infortunadamente, como ya se insinuó, el apego de ciertas gentes a su comida local es solamente comparable al horror que les produce la comida foránea.